domingo, abril 06, 2008


Una estocada, fría como el hielo. Atravieza carne y espíritu, cuerpo y alma.
Cruza el cuerpo de lado a lado, hiela la sangre, corta la respiración; sólo deja a su paso pena y dolor.















Culpa, anhelo de redención...



















No hay marcha atrás, el daño ya está hecho.



El tiempo se encargará de cerrar la herida, dejando una cicatriz.
Una marca que acompañará al cuerpo por el resto de su vida; y una marca más profunda en el alma...

Experiencia, quizás.
Entendimiento, tal vez.
Un recuerdo doloroso, también...

Pero todo lleva a lo mismo: aprender.

Es parte de la vida que nos mueve. La meta es ascender...

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